
…se conserva en el museo británico, al igual que la piedra roseta, que es un mamotreto impresionante. Ptah concibió ideas en el corazón, las consideró con su razonamiento y luego las enunció verbalmente. A medida que las palabras abandonaban sus labios se convertían en entidades físicas. Es el mito más antiguo de la creación producto de la lógica, literalmente logos, la palabra pronunciada. Este mismo relato con pocas diferencias. “En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios”. Evangelio de San Juan.
Era kushita, el reino de Kush forma una parte importante de la historia de Nubia en la época de las antiguas civilizaciones de Egipto… Lastimosamente desaparece la línea de conocimiento de las tradiciones egipcias que fueron parte importante de los conocimientos expresados por el pueblo hebreo. Antiguamente las relaciones Indo-egipcias podrían ser muy interesantes. Sin embargo ya nadie mantiene, ni conoce la línea de conocimiento egipcio. Estuve entre los nubios y tienen una historia muy interesante, pero hoy es un pueblo relegado por los modernos egipcios. Los que no participan del progreso sobreviven tras la presa de Assuan, entre sus queridos cocodrilos. Pero hoy en día cada vez están más olvidados y cada vez tienden más a mezclarse en el sector servicios del Cairo. Sobreviven en la isla elefantina unos pocos, pero deberías de ver en qué condiciones. Un pueblo tan orgulloso, en unas condiciones tan míseras en medio de un progreso que apenas los contempla. Mejor no hablar de los nubios al moderno estado egipcio…
Sin embargo los descubrimientos en egipto apenas han comenzado, el 80 % está todavía enterrado y recientes descubrimientos españoles sobre inscripciones del libro de Thot pueden aparecer en breve. Aparte de no haber una línea superviviente de estos conocimientos, hay otro problemilla. La traducción de los jeroglíficos egipcios… ¿Hasta qué punto pueden transcribirse literalmente en fonemas cuando son ideogramas capaces de revelar más de un significado?, no olvidemos que muchos de ellos tenían un significado “religioso” dedicado y comprendido por unos pocos sacerdotes. No todos, pero algunos ideogramas representan algo más que nuestras palabras modernas. La escritura que sólo expresa sonidos, que a su vez son interpretados en palabras y estas en ideas, es demasiado rígido ante la variabilidad de los ideogramas. Es decir, no quedan iniciados directos en el tema.
Sin embargo hasta los niños tibetanos mantienen hoy en día la costumbre de aprenderse de memoria la tradición “religiosa”, al igual que unos cuantos vagabundos, errantes de la india que mantienen una tradición antiquísima paralela a los cambios incesantes de la sociedad hindú.
Pero de cualquier fuente sirve el conocimiento. ![]()
.
.
Para el samkhya, lo que nos ha transmitido puede ser muy interesante, pero difícil de entender con oídos occidentales que piensan en que todo lo pasado fue de pobres analfabetos.
Constantemente estamos recibiendo los toques de atención que estamos desaprovechando pasándolos por el filtro de la interpretación según nuestra “forma de ser”, “nuestras experiencias”, nuestro “sentir de vida”. Si brevemente aceptamos la llamada interrumpiendo el flujo habitual de nuestra opinión, se abre una puerta a una nueva comprensión, a una nueva forma de vida, a un bautizo. Puede ocurrir que nuestro soporte no esté preparado para ello y la intensidad de tal sentir haga que abandonemos fácilmente para sentir otra vez el cómodo y tibio flujo habitual de nuestra forma de ser. Para recibir la transmisión del conocimiento debemos estar preparados para comprender, no sólo con nuestro oído, sino con cada poro de nuestra piel y para ello tiene que haber una predisposición conseguida con la atención sin perturbación, un estado acrecentado de conciencia.
Mucho del conocimiento antiguo te preparaba para ello, la base del aprendizaje. Cuando ya estás preparado todo encaja, aprendes hasta de las piedras.
Es decir, primero aprende a aprender, el cómo está desgranado en fases para los torpes, en un relámpago para los preparados. Sin irnos a creencias, de lo más sencillo, con la respiración, con las posturas, con una actitud ante las circunstancias de la vida, se preparaba la mente para que no estorbara en el conocimiento. Una vez ahí comenzaba el aprendizaje directo, cuando tu propio corazón era tu propio maestro, cuando ya no necesitas más palabras. La base era esa preparación, en unos tras largo esfuerzo, en otros de forma natural y cómoda… depende. Esta línea es india, podría ser otra, tal vez no sea imprescindible, pero no deja de ser interesante.
Es verdad que la idea es la misma que aparece en el texto de San Juan: En el principio era el verbo.
Esto lo he comentado alguna vez más. En griego era: Εν αρχή ην ο Λόγος: En arjé en ho logos. En el principio era el verbo.
Cuando se habla de Ptah concibió ideas en el corazón, las considero con su razonamiento y luego las enuncio verbalmente, sin duda se está …
…antropomorfizando el ArXé…
…La palabra LOGOS no es exactamente palabra, ni concepto. Es más bien Intención/Acto.
En realidad se trata de un proceso en que la palabra ya es la cosa, o mejor dicho, la cosa es la palabra dicha. El asunto de las palabras: cómo llamar a las cosas (el plano, no el territorio) es posterior. “Creó la luz y la llamó día y a las tinieblas noche“.
Quizá es por eso por lo que en países orientales observamos cómo el saludo entre dos personas consiste en llevarse la mano primero al corazón, luego a la boca y luego a la cabeza. El asunto de santiguarse posiblemente viene de aquí, solo que el movimiento es inverso: se empieza por la cabeza y luego se va al corazón.
Jesús, en el evangelio, cuando los fariseos acusan a los apóstoles de no lavarse las manos antes de comer, les dice que lo que entra por la boca no importa nada, porque eso luego es arrojado en una letrina: lo que importa es lo que sale del corazón. Eso puede hacer daño, pero no quizá al que escucha, sino al equilibrio energético general. Bueno, puede hacer daño o puede hacer bien, según qué intención se le ponga
. Y el daño o el bien ocurre aunque estemos solos, en silencio y nadie nos oiga. Nuestras intenciones o impulsos son ya cosas
.
Más cosas: sobre esa cuestión “luciferina” de querer mandar encontramos textos en el evangelio como las tentaciones de Jesús en el desierto: “Todo esto te daré si postrándote me adoras” “Manda a tus ángeles que vengan del cielo a socorrerte” “Convierte estas piedras en pan…“. Esa vertiente del diálogo, luciferina, no para de dar órdenes: haz esto, haz lo otro, y no deja de recomendar que el otro también “mande”: a las piedras, a los ángeles y a él mismo.
Es curioso que Jesús zanje la cuestión diciendo: “Al señor tu Dios adorarás y a él sólo servirás“, pero claro, estaba hablando con el “non serviam“.
Para terminar: Jesús deja claro que “El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino a servir“.
y más aún:
«Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos» (Mc 10,43-45).
«El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido» (Mt 23,11-12).
«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos» (Mc 9,35).
Quiere que los que le escuchan
se den cuenta de que
la pasión de “mandar”
no conduce a nada positivo.
Sino a todo negativo.
San juan de la cruz remató la faena diciendo: para ir a lo que no eres has de ir por donde no eres. ![]()
Una cosa que he olvidado:
“Siendo de condición divina se despojó de su rango pasando por uno de tantos“.
Y es que eso es lo que nos trae a los humanos por la calle de la amargura: que no queremos ser uno de tantos. No entendemos que las gotas de agua son LA MISMA AGUA EN TODAS PARTES. No hay una lluvia india o una lluvia china o un sol azteca o una luna rusa. Somos algo idiotas, ¿no?
-

16/01/2010 en 12:11 am
16/01/2010 en 12:22 am
sólo sé que sé nada
26/01/2010 en 2:20 pm